lunes, 19 de septiembre de 2011

Extravío personal

Me despierto
Me veo
No me encuentro

¿Y por que será?
Que no te veo,
No apareces
En lado alguno.
Es que yo siento
Que veo mi ventana
Y aunque calor haya
Pareciera
De invierno esta temporada

Y aunque el viento del sur
Me arrope con amor
Yo no siento
Más que amargo sabor
Nostalgia austral despierta,
Aquella de mi tierra
Yo solo quiero un poco en pasión.

Y yo encerrado en aire libre
Como me estuviera ahogando
En la funda de una almohada

Tengo frío de soledad
El único calor que siento
Es de impunidad

Quisiera
No exponerme,
Ni esconderme
Para llorar.

Quisiera sonreír
Y encenderme
Quisiera consumirme
En fuego arder
En fuego renacer
Con locura y pasión...
No más penas...
No más tristezas...


Ojala me pueda prohibir
Entristecer.
Pero tan hundido en el ocaso
Bajo un gigante
Yunque metálico
Dificilmente
Yo pueda
Ser sincero
Y no fingir
Ante el anhelo

Estoy tan ansioso,
Para salir de aquí
Como también
ignoro, como podré
sin saber, de donde
me podre sostener.

Fantasía temporal

Necesito el dulce de tus labios
Que me mantiene despierto,
Necesito de ti el descanso
Nada vivo parezco...
Sólo un poco inquieto en este inerte cuerpo.

Si al menos soñaras conmigo,
Yo soñaría despierto,
Tu cuerpo posado en el mío
Y yo posado en el cielo.

Yo sólo quiero un sueño,
En ti quedarme dormido,
En tu respiración, quedarme envuelto
Amanecer mis pupilas en tus ojos
Dejar tus labios desnudos, de ellos ser prisionero,
Arroparte sin ropa, abrigarte en mi pecho
No olvides, que si te distraes en ti me pierdo
Y aunque tu eres mi condena, de culpa me veo absuelto.

Quiero arrinconarme en tu pecho,
Sonreír, ahogarme en tu sonrisa,
Hay tú... ¿Donde estarás?
Mi dulce amante mía, donde estas...

En ti quisiera jugar,
Arremolinarme como el agua huracanada
Ser un suspiro de amor en aire, de tu alma,
Tú, aquella flor, que sera de mis poemas
La pluma de mi inspiración.
Ser el fuego que derrite tus deseos,
El fuego que sientas por dentro.
Me basta saber con que existes,
¡Aunque no sé donde estas!
Y aunque suene a fantasía,
Yo sé que sólo sera una fantasía temporal.


miércoles, 17 de agosto de 2011

Testamento de emociones

Quisiera dormir, Nunca despertar,

Si no es con un beso en mi frente.

Fácil caer, difícil levantar,

Hasta que me cuesta caminar,

Sabiendo que nada mis pies sostiene.



Yo quisiera ser durmiente,

Despertarme con una sonrisa ajena,

Esas cuales me reflejan, Cuales me llenan.

Mientras ahora mi corazón sufre de hemorragia,

Pero yo, yo intento pero no puedo pararla,

Será que solo con mis manos no alcanzan,

A cubrir estas mortales heridas del alma.



Y yo solo, desilusionado,

Tratando de rasguñar las paredes,

Para poder aire puro respirar,

No puedo ahogarme más que en vacío profundo,

Y aunque no crea en él,

En el mismísimo infierno tener que despertar.



Y yo forzando mi sonrisa, para que salga

"Algo de mi felicidad"; teniendo mis labios atrofiados,

De no dejar sobre mí, tener que mentir tanto,

Porque la verdad estoy tan triste,

Que una flor que no floreció en primavera.



Y yo de pie, y al mismo tiempo sentado,

Es porque yo soy el Lunitario,

Con negras alas de mariposas, y no de ángeles egoístas,

Tratando de absorber el aire nocturno, para poder alimentarme,

Es que aunque lo intente no podré.

Sólo me puedo reflejar en mi sombra,

Aun teniendo el espíritu, y la belleza en mi pecho,

De la Doncella, pareciendo no tener más que sufrimiento.

Aún siendo príncipe de la noche me siento tan desposeído,

Tan vacío como el del medio.



Ya no puedo escapar, yo sé que tendré que enfrentar,

Pero siendo veterano de guerra de la muerte y soledad,

Pareciera ser yo no más que un soldado raso obligado,

Ir al frente y a la muerte luchar,

¿Por qué siento tanto temor, porque me estremezco?

Si han pasado siglos, ya habiendo enfrentado al mismo monstruo!

Que siempre amenaza dejarme de rodillas una y otra vez

Pero siendo así, y ahora, se ve que me está ganando la pulseada,

Y yo nervioso, más que llorar mi soledad, no puedo hacer nada.



Me despierto en un grito nocturnal,

Mirando mi mirada en el espejo,

Sentado tratando de abrigar mí pecho,

Con miedo real de morir de hipotermia,

En un rincón, de espaldas al muro blanco,

Y yo solo me pregunto ¿¡Que hago!?

Sólo ¿¡¡QUE HAGO!!? No sé, que hago.


Y yo con un arma oscura y negra en mis ojos,

Ya no quiero fingir, no voy a sonreír,

Si hace tiempo que ¿No ven que muero por dentro?

Es cierto que los labios atrofiados tengo por tanto actuar,

Pero no puedo hacer más que mi desolación... Expresar.



Este es mi testimonio de tristeza,

No quiero ser una vela,

Que se consume sin llama,

No quiero ser un poema,

Que no sea leído.



Yo levantándome cada vez más herido,

Y con mucha más dificultad,

Caminando con golpes bajos al pasar,

Tratando de no perder mi compostura,

Hay, hay, hay que difícil me es,

No poder respirar,

Tratando de alcanzar, un poco de alivio,

A todo mi dolor, que no deja paz.




Lunitario)

miércoles, 10 de agosto de 2011

Solamente, sólo.


Alimentándome con la sangre de mis labios,


Sentado y suspendido con el aire deshojado,


Mientras la gente sacude sus piernas en el asfalto,


El tiempo parece no pasar ante mis ojos.


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No quiero arrinconarme, No quiero parecer asustado,


Mientras las parejas bailan su mejor función.


Yo esperando abrir mis brazos vacíos y cerrados


Pareciendo con mi vista gritar con temor


Y latir con angustia mi borroso corazón.


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Confundiendo mis dedos con los remolinos de brisas perdidas,


Tratando de hacer una ventana, hacía el sol,


Para que pueda acariciar un poco mi pecho, y brindarme su calor.


Aunque prefiero el brillo de la luna en medio del sonido durmiente,


Desnudándose en el velo de entre las ramas de las hojas de los árboles,


Y yo con mi paladar, sintiendo una tristeza de pasión,


Asomándome al balcón, a ver si alguien exclama mi nombre al llegar a sus pies.



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Y yo que no sé qué hacer, más que confundirme dos variantes dimensionales,


Perdido en el lugar más visto y más encontrado, más abandonado,


Sintiendo el rechazo de las aves que prefieren cantarle al amor,


Y no a la enferma soledad que me persigue, pareciera sin perdón.


Sintiendo como el viento viaja detrás de mis espaldas,


Igual que las hojas de otoñó que caminan sobre él arremolinadamente.



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Tratando de dibujar con las yemas de mis dedos mi anti-soledad,


Viendo cuantos se preguntan por la idiotez que estoy haciendo;


Y yo pensando mi respuesta a los incomprensibles,


Diciendo; " no, no soy idiota. Tú harías lo mismo en mi lugar."


Ahogándome, tirado con la nuca al suelo, con dulzura inexistente,


Percibiéndome a mí mismo, como muerto, el más muerto.


Porque no hay muerte peor en vida, y en un mar de soledad nostálgica.


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Aunque quisiera llorar, y lastimar mis mejillas con mis lágrimas, no.


No, Nadie ahora te puede ver, llorarle al viento, es tan vano,


Tan vano y vergonzoso, como cantarle a un muro de piedra en la oscuridad.


¿Pero será tanto la pena que me doblega, humillándome, aún en completa humildad?


Y yo que creía ser valiente, sabiendo que un acto no lo es, sin tener espectadores


Y hundiéndome en el lodo, y viendo como el mundo da vueltas solo para pegarme.



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Es que quisiera en suave algodón caminar, sentir en mi pecho el peso del amor,


Quisiera que la luna se reflejase en mis ojos, para poder iluminarte.


Y yo aquí desgarbado, y embargado de todo satisfactorio sentimiento,


Pareciendo que tendría que mendigar un poco de algo, de lo que sea,


Tampoco quisiera parecer desesperado, pero yo no estoy desesperado,


Lo que está desesperado es la loca desesperación,


Que me contagia, me sacude, y de a poco me mata, estando atado,


Estando atado, estando sometido ante tanto vacío.





lunes, 1 de agosto de 2011

Desolvido

Quisiera no perderme en mis sombras,

Por eso solo estoy sentado,

Esperando a escuchar tu voz,

Que me guíe para poder salir

De este lugar solitario.



Quisiera que mis recuerdos,

No se escapen tan fácil...

Hay esos hermosos momentos.

No sé si me provocaran dolor,

O quizás nostalgia,

Pero no resisto pensar,

¿Por qué no puedo recordar,

Cuando mi sonrisa era tan libre como el viento?



Eres como un olvido indeseado,

Algo que se va lejos, pero dejando rastros,

Pero que necesitas...

Tan difícil es olvidar las cosas que uno quiere,

Tan fácil las que no?

Si supieras lo que daría,

Por estar nuevamente golpeando tu puerta.

Verte a los ojos, decirte lo tanto que te amo.

Desnudando el deseo de mis heridas,

Fallecer despeinado y acunado en tu regazo,

Mientras juegas con mi pelo y me acaricias.



Me encantaría verte y sonreírte en silencio,

Sentir que estas cerca mío,

Si fuera tan fácil llamarte, y que vengas a mí, mi amor,

Tan difícil es olvidar y decírtelo.



Y ahora que como la tierra

Que se rasga seca en el desierto,

Mis labios ahora áridos que se parten,

¿Me pareciera tan ficticio,

Que me hayas dado un beso?

Pensar que junto a ti,

Todo era como la primavera.



Tus miedos que inundaban mis hombros,

Sobre todo en forma de llantos.

Derramándose como la lluvia lenta,

Y melacólica, de días tantos.



Tú que me despertabas,

Regalándome una sonrisa,

Y un abrazo, y un beso cada mañana.

¿Y las personas se preguntan

Por qué tanto te amo?



Aunque el día fuera aun oscuro,

Tú lo harías luz.

Y aun así me preguntan,

¿Porque tanto te extraño?



Y yo aquí.

Sintiendo mi espalda

Descubierta sin tus brazos,

Y mi pecho desabrigado

Sin sentir tu corazón.



Si hubiera millones de personas,

No te confundirías en el montón.

Y todavía me preguntan,

¿Porque yo te elegí a ti?

domingo, 31 de julio de 2011

Pequeña

Hay... Algunas veces quisiera verte. Hay... Pequeña, con esa voz aguda y dulce como pocas, rebelde, extasiada de juegos locos, hiperquinetica todo y así, te amo. Eres pequeña , tu mano cabe en la palma de mi mano, sin embargo me llenas tanto. Vos que no me dabas paz de tus bromas, tanto me fastidiaba como me encantaba; que vengas a despertarme, cuando quería descansar, pensaba que lo bueno, es que te acordabas de mí. Recuerdo el ruido de esos pasos pequeños, que alcanzaba a duras penas el picaporte casi como si fuera por curiosidad, y corrías, para luego tirarte a la cama, o sólo tirarme los pelos, pequeña, aún extraño tu sonrisa.
Recuerdo cuando te paseabas, siendo una princesa, con un jardín hecho de dulces y caramelos. Cuando eras más pequeña, como caías en mi pecho y como me abrigabas, más allá de que me baboseabas todo el hombro, me gustaba que descansaras mientras estaba sentado, y tratar de imaginar tus sueños.
Hay mi princesita pequeña, tu sonrisa es mas valiosa que ninguna, sólo por que es tuya. Muchas veces me pregunté que sería de tu ausencia, esa luz que corría dando vuelta en la oscuridad, dándole un brillo especial a mi día. Tu forma de todo; hablabas tanto que parecías describir el mundo en una oración, tú fin parecía no terminarse, mientras te enredabas entre las letras y parecías perderte entre el tejido de tu voz, es ahí cuando te reías de esa forma contagiosa, y sonreías , y me dabas un beso en la mejilla; y ahí es cuando me decías te quiero. Y yo mirándote, preguntándome que no iba hacer con esta pequeña loca que apenas superaba mis rodillas-sabiendo que la iba a extrañar tanto, como uno puede extrañar la primavera después de tanto tiempo de no ver la belleza de su humor, el brillo de su locura, dulce locura por cierto, y el calor de su afecto. Aún me encanta esa pequeña dulce locura que eres... Mi sobrina

martes, 26 de abril de 2011

De viaje

Me voy, mas bien planeo una desaparición, un extravío de identidad con expectativas de regreso no para mi, si no para quién sienta mi ausencia…no le contare a nadie pero antes de irme dejare una nota debajo de mi almohada, todavía no se bien que dirá, los detalles los reservo para el momento de la partida, cuando las lagrimas intenten empañarme, esa pequeña nota, en breve espantara cualquier fantasma que quiera subir a mi equipaje.


Tal vez vuelva, aunque no lo creo. “De viaje” será mi estado de existencia definitivo, ningún lugar será el mío, (situación que tampoco padeceré porque tampoco ningún lugar lo fue)…
Siempre pensé que la tierra era solo un espacio, amargo y triste porque el simple hecho de sujetarnos en ella pretende que cambiemos los que nos rodea,- ahora se me ocurre algo así como un invento que nos tele trasporte, o una pócima que nos haga sentir felices, o una hamburguesa que no engorde- . Adaptar todo un complejo y armonioso sistema a nuestros débiles cuerpos, a nuestras grandes apetencias.


Resulta ser que cualquier idea por maravillosa que sea nos hace invertir todo lo que representamos, en tu idea hay tanta genialidad como estupidez, tanta utilidad como banalidad.


Entonces al juzgarte como un ser que ahorca hábitos preexistes, entendes que pensar nos hace sentir miserables, o nos hace dar cuenta que cuan miserables podemos ser, o lo mas correcto seria que el hecho de pensar hizo que seamos seres miserables.


Cuando era niña imaginaba, (en una de mis tantas hipótesis) que los humanos hacían daño a través de los pies…porque era allí donde conservaban un especie de gas “maligno”, que al caminar se trasformaba en humedad, y de manera casi imperceptible caía esparciéndose en la tierra. Al haber tantas personas, el doble de pies la tierra se enfermaba, y por eso cuanto más grande era una ciudad mas horrible se veía…


Un poco tonta y voluble mi teoría, hace poco la recordé, y desee que así fuera…quizá cortándonos los pies, se salvaría lo que subsiste…sin embargo nuestra capacidad de hacer daño se conserva en lugares inimputables.


Se me hizo tarde escribiendo, sucede cuando las palabras se estrellan donde no pueden
ser escuchadas por alguien mas que uno mismo, pero no me abato por la incomprensión, y mucho menos por no descansar antes de viajar, si no por lo que no es posible explicar, por la incoherencia que me desgana, es por eso que me voy cuando no se encuentran salidas, elimino cualquier rastro pasado y busco otras ideas, que me arrastren a soluciones mas claras y ciertas…por lo visto ya no hay mas nada que hacer por acá.


Mientras cierro la puerta , debajo de mi almohada…“Remonte una tregua, me suspendí en el silencio, será un viaje lento, verás que todavía no me fui…pero antes de que empiece a irme te cuento un secreto: la noción del tiempo solamente velara en las noches de quien espera"